
COELEMU – En un esfuerzo conjunto por modernizar la gestión de salud pública a nivel local, el Hospital Comunitario de Salud Familiar de Coelemu y el Departamento de Geografía de la Universidad de Concepción (UdeC) han culminado con éxito el proyecto “Geografía y Salud Pública: Herramientas Geoespaciales para la gestión sanitaria”.
Este proyecto es un ejemplo de cómo la integración de herramientas geoespaciales puede transformar no solo la salud pública, sino también el desarrollo social y económico de una comunidad. En el contexto actual, donde la pandemia ha resaltado la importancia de la salud preventiva y la gestión eficiente de recursos, la geografía se presenta como un aliado estratégico. En este sentido, se ha evidenciado que el uso de SIG no solo revoluciona la atención a pacientes, sino que también permite a los gestores de salud pública tener una visión más clara de los desafíos y oportunidades en el territorio.
A través de la capacitación y el uso de herramientas geoespaciales, el personal de salud puede identificar áreas de alta incidencia de enfermedades, establecer prioridades en la asignación de recursos y diseñar campañas de prevención más efectivas. Por ejemplo, en localidades donde se han mapeado brotes de enfermedades respiratorias, se han podido implementar medidas de control y prevención específicas que han demostrado reducir significativamente la propagación de estas enfermedades.
La iniciativa, nacida de una necesidad concreta del recinto hospitalario, permitió transferir conocimientos técnicos en Sistemas de Información Geográfica (SIG) y análisis de datos a los funcionarios de salud, transformando la manera en que el hospital comprende y aborda las necesidades de su comunidad.
La capacidad de mapear datos de salud en función de la geografía permite a los hospitales no solo reaccionar ante crisis sanitarias, sino también anticiparse a ellas. Por ejemplo, se pueden utilizar modelos predictivos para prever picos de enfermedades estacionales como la gripe, lo que permite preparar mejor a los hospitales y aumentar la capacidad de respuesta ante emergencias.
Del dato aislado a la información situada
Históricamente, los centros de salud han manejado grandes volúmenes de datos, pero la capacidad de espacializarlos —entender dónde ocurren los fenómenos— era limitada. Este proyecto permitió que la geografía pasara de ser una disciplina descriptiva a una herramienta estratégica aplicada directamente a la gestión pública.
«El proceso comenzó con una base conceptual para comprender la utilidad de estos sistemas en salud, avanzando hacia ejercicios prácticos que permitieran la apropiación de las herramientas», explicó la académica UdeC, Patricia Virano Reyes.
El uso de herramientas geoespaciales también facilita el seguimiento de la salud a largo plazo de poblaciones específicas. Al identificar y mapear a grupos vulnerables, como aquellos con enfermedades crónicas, las autoridades de salud pueden crear programas de atención personalizada que se ajusten a las necesidades del territorio. Esto no solo mejora los resultados sanitarios, sino que también optimiza la utilización de recursos financieros y humanos en salud.
Impacto en la gestión y atención de pacientes
La implementación de estas tecnologías permite al hospital localizar con precisión grupos críticos, como adultos mayores o pacientes postrados, e identificar patrones espaciales en la aparición de enfermedades.
Beneficios clave identificados:
- Focalización de recursos: Identificación precisa de grupos de riesgo y poblaciones vulnerables para una asignación eficiente de presupuestos y personal.
- Análisis predictivo: Uso de estadística espacial para anticipar necesidades y proyectar escenarios epidemiológicos.
- Prevención efectiva: Mejora en la intervención de poblaciones jóvenes sanas y detección de factores ambientales (como alérgenos) en el territorio.
Luciano Cisterna Escalona, director del Hospital de Coelemu, destacó que, aunque el centro siempre ha tenido una lógica territorial, carecían de los conocimientos técnicos para trabajar la información de manera georreferenciada. Por su parte, la funcionaria Betsania Flores subrayó que estas herramientas ahora permiten entregar información de alta calidad a los equipos directivos para una planificación más robusta.
Además, la capacidad de visualizar datos en mapas permite que los profesionales de salud comprendan mejor la interrelación entre diferentes factores sociales y sanitarios. Esto es crucial para abordar las determinantes sociales de la salud, tales como el acceso a servicios básicos, la calidad del medio ambiente y las condiciones de vida de la población. Por ejemplo, en áreas identificadas con alta contaminación del aire, se pueden reforzar campañas de salud pública y mejorar la atención a pacientes con enfermedades respiratorias.
La colaboración entre instituciones académicas y hospitales es esencial para el éxito de estos proyectos. La transferencia de conocimientos no solo se limita al uso de tecnologías, sino que también incluye la formación en análisis crítico de datos, lo que a su vez fortalece el liderazgo en salud pública. Este tipo de sinergia genera un impacto positivo en la comunidad, mejorando la calidad de vida y fomentando un desarrollo sostenible.
Vinculación académica y pertinencia local
En conclusión, el uso de herramientas geoespaciales en el Hospital de Coelemu no solo representa un avance tecnológico, sino una verdadera revolución en la forma de entender y gestionar la salud pública. A medida que continuamos enfrentando desafíos sanitarios complejos, es imperativo que los sistemas de salud adopten enfoques innovadores y colaborativos que integren conocimientos académicos, tecnológicos y comunitarios para promover un futuro más saludable y equitativo.
El proyecto se desarrolló bajo la línea de colaboración bidireccional de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la UdeC. Según el académico Sebastián Baeza, la aplicación de técnicas de estadística espacial permitió identificar comportamientos de enfermedades que antes eran invisibles, pasando de una lógica de salud reactiva a una estratégica.
En comunas como Coelemu, donde la rotación de profesionales es frecuente, contar con una «radiografía» geoespacial del territorio facilita la adaptación de los nuevos equipos y garantiza que la atención de salud responda a la complejidad física, social y cultural del entorno.


